Menú Principal
7 de Enero de 2018

Radiografía laboral de los jóvenes en la Región Metropolitana

A modo de contexto, cabe destacar que la estructura etaria de la población regional ha ido mostrando un envejecimiento progresivo, tendencia similar a lo que ocurre a nivel nacional y mundial.

Los jóvenes, grupo etario entre 15 a 29 años inclusive, representan el 25% del total de la población de la Región Metropolitana al 2015, donde el 49,2% son hombres y 50,8% mujeres. Según proyecciones del INE los jóvenes seguirán disminuyendo y para 2020 la proporción alcanzará el 21,1%. Por el contrario, los grupos de mayor edad seguirán creciendo.

Los jóvenes de la Región Metropolitana presentan una tasa de participación de 47,7%, menor que el resto de la población de 30 años o más, que alcanza el 64%. Asimismo casi triplican su tasa de desempleo (12,9% comparada con 4,6%). Estas cifras son similares a las que presentan los jóvenes del resto del país. Considerando un panorama más global, si comparamos la posición de Chile con los países de la OCDE, al año 2016 nuestro país presenta una tasa de desempleo juvenil 2 puntos más alta que el promedio de la OCDE y una tasa de participación de los jóvenes en la fuerza laboral 13 puntos porcentuales más baja[1]

Si se compara a los jóvenes con la población adulta, se observa que las diferencias en las tasas de participación y ocupación por género son menores que las diferencias existentes entre hombres y mujeres que presenta la población general.

Según Casen 2015, al distinguir por género dentro de los jóvenes, los hombres presentan tasas de participación y de ocupación que superan en alrededor de 10 puntos las tasas de las mujeres, y además poseen menores tasas de desempleo. Lo anterior sucede aun cuando hombres y mujeres tienen alrededor de 13 años de escolaridad en promedio.

I. ¿EN QUÉ ESTÁN LOS JÓVENES?

  • La mayoría sólo participa del mercado laboral

Los jóvenes que Solo participan, es decir, que se encuentran trabajando o buscando empleo, concentran el mayor número de jóvenes en el período analizado (2000-2015), representando el 41% del total al año 2015 (743 mil jóvenes). Desagregando por tramo de edad, el 7% de ellos tienen entre 15 a 19 años, el 37% entre 20 y 24 años y el 56% entre 25 y 29 años. De cerca le sigue el grupo que Sólo estudia, que para el 2015 representa el 35% de los jóvenes. Tres de cada cuatro jóvenes se encuentra en una de estas dos categorías.

  • Participan y estudian: cada vez más

El grupo que Participa y Estudia es el que experimenta el mayor aumento en el período, triplicando su proporción respecto al año 2000. Para el último año, supera las 230 mil personas y representa el 13% del total de jóvenes de la región; inclusive para el 2015 sobrepasa levemente a quienes No Estudian Ni trabajan (ni-ni). Se trata de una tendencia emergente que merece atención; políticas de apoyo para este grupo son relevantes de revisar en este contexto.

  • Los ni-ni: concentración socioeconómica y por género

Los ni-ni son el grupo que concentra la menor cantidad de jóvenes para el año más reciente, representando el 11% del total. Además, es el único grupo que experimenta una leve disminución respecto del año 2000.

El 42% de los jóvenes ni-ni pertenece al quintil de menores ingresos, y la cifra asciende hasta 87% si se considera el 60% de la población con menores ingresos. Este alto porcentaje resulta preocupante, considerando que los jóvenes en esta situación están en riesgo de transformarse en un grupo socialmente excluido. Además, si se observa qué sucedía al inicio del período, se constata que la distribución de los ni-ni por quintil no ha variado mayormente, ya que al año 2000 también un 42% de jóvenes ni-ni pertenecía al primer quintil.

Por otro lado, 7 de cada 10 jóvenes que No Estudian Ni trabajan son mujeres. Según la última Casen más de un 60% de las ni-ni declara que no participan en la fuerza laboral porque debe dedicarse al cuidado de hijos o de terceros, o a los quehaceres del hogar. Sin embargo, estas razones no superan el 4% de las menciones para el caso de los hombres. El panorama anterior refleja que las brechas de género siguen siendo relevantes en materia laboral, aún para los grupos más jóvenes, donde persisten mandatos culturales que tienen consecuencias en la incorporación femenina al mercado laboral.

II. JÓVENES QUE TRABAJAN

Según la Encuesta Nacional de Empleo 2016, alrededor de 840 mil jóvenes están trabajando en la región, y en promedio su remuneración se estima en $395.914, mientras que la mediana corresponde a $ $340.000 (ESI, 2016).

La brecha de género respecto a los ingresos de los jóvenes es de un 3,3% versus un 26,9% en la población adulta. En los jóvenes, esta brecha ha disminuido tres puntos desde el 2010, a un ritmo más acelerado que el del resto de la población que bajó de un 27,1% a un 26,9%.

Al igual que la población general de la región, la mayor cantidad de jóvenes trabaja en el sector Comercio, con un 29,2% de los jóvenes, Servicios Sociales, con el 19,7%, e Industria Manufacturera, con el 11,1%. En los dos primeros se presentan importantes brechas de ingresos en desmedro de las mujeres y al contrario, en Industria Manufacturera la tendencia se invierte, observándose una brecha de 4,1% a favor de las mujeres.

Sobre los tipos de ocupaciones, las mujeres jóvenes se concentran en los Trabajos de servicios y venta en comercio y mercado, donde se desempeña casi el 30% de ellas, cifra que duplica a la de los hombres que trabajan en este tipo de ocupación. Para ambos sexos  los trabajos no calificados representan alrededor de un 20%.

—-

[1] https://data.oecd.org/unemp/youth-unemployment-rate.htm. Cifras consideran a la población joven como las personas entre 15 a 24 años